"¿Para qué vivir? ¿Con qué objeto? ¿Con qué fin? ¿Vivir para existir? En todo momento había estado pronto a dar su existencia por una idea, por una esperanza, por un capricho. Había hecho siempre poco caso de la existencia pura y sencilla; siempre había mirado más allá. Quizás la fuerza solo de los deseos le había hecho creer en otro tiempo que era uno de esos hombres a quienes les está permitido más que otros"
Raslkolnikov fue un universitario pobre. No terminó sus estudios pero era inteligente. No era tampoco, como bien lo manifestaba su familia y los hechos de su historia, una persona mala. Sin embargo, un día tomó una decisión con toda la premeditación de la que era capaz. Un día escondió un hacha bajo su abrigo, llamó a una puerta y asesinó a sangre fría a una vieja usurera. Él, que era bueno e instruído, había matado a una vieja que no valía ni la mitad. No por accidente, no por una emoción violenta, no por malicia, sino solamente porque quería probar un punto: que él estaba habilitado para hacerlo.
OTRA VEZ LA CULPA
Hoy toca ocuparme de otra gran mente de nuestra literatura. Si los personajes de García Márquez, dije anteriormente, son explosivos y sanguíneos; los de Dostoyevsky (o Dostoievski) son como si fueran un agujero negro de profundidad. Resulta fascinante, y muchas veces una tarea un poco aterradora, ver hasta que punto Dostoievski nos puede perder en la psicología de los actores de sus historias y en sus conflictos internos.
"Crimen y Castigo" es uno de esos experimentos psicológicos - en el sentido más filosófico de la palabra - más profundos de nuestro autor. Digo que es filosóficamente psicológico porque no solo entramos la emocionalidad de Raskolnikov, sino que entramos incluso hasta la médula de su razonamiento. Vemos su alma en su integralidad, con todas sus potencias operando a la vez: su inteligencia, su voluntad y sus sentidos; y también su libertad.
Es impresionante leer como poco a poco se construye la culpa. La paranoia, la fiebre, los divagues, el aislamiento, las ganas irrefenables de confesar e incluso la posibilidad del suicidio.
"Tenía el corazón vacío: no quería pensar, ni siquiera sentía angustia. Una completa apatía había sucedido a la energía que experimentara cuando salió de casa resuelto a acabar con todo"
No es una novela de misterio. Sabemos desde el principio quien mató a la vieja y cómo y porqué. Tampoco es un juego del gato y el ratón. No hay nadie persiguiendo a Raskolnikov, salvo tal vez el juez de instrucción Porfiri Petrovich, pero esto es en todo caso secundario porque no tiene pruebas materiales en su contra. Aún más, en el momento más cabal de su acusación, cuando parece que por fin va a sacarle una confesión, aparece otro de los sospechosos del crimen, un pintor, que confiesa haber matado a la vieja. Raskolnikov queda, de alguna manera, liberado.
¿Pero queda liberado? A él no lo persigue una justicia exterior, sino su propia justicia interior. Porfiri lo sabe. Usa constantemente tácticas psicológicas contra Raskolnikov. No lo detiene, lo deja libre. No necesita instituciones para demostrar exteriormente un hecho, necesita la confesión y eso necesita cocinarse a fuego lento.
Este último punto Dostoievski lo lleva adelante en una escena cargada de una tensión que no creí que fuera posible en una novela escrita y que me impactó poderosamente (él tiene esa habilidad, para mí, de plantear escenarios tan complejos que hacen que uno sienta cada palabra con una emoción y si yo tuviera que describir este momento, quizás diría que me generó ansiedad)
"Si yo hago detener a ese señor antes del momento oportuno, estando bien convencido de que es él, me privo de los medios ulteriores de establecer su culpabilidad. ¿Y por qué? Pueso porque le doy, en cierto modo, una situación definida; al ponerlo en la cárcel lo tranquilizo (...) Si por el contrario lo dejo perfectamente tranquilo al presunto culpable, si no lo detengo y si no lo inquieto, pero a todas horas está preocupado de que lo sé todo, de que no lo pierdo de vista ni de día ni de noche, de que es objeto por mi parte de una infatigable vigilancia ¿qué es lo que sucederá?"
Porfiri tiene razón. Raskolnikov no encuentra consuelo. Vive atormentado. Su única via es el amor de Sonia, una prostituta a quien le confiesa el crimen y de quien está genuinamente enamorado.
LOS HOMBRES EXTRAORDINARIOS Y EL DERECHO A MATAR
El crimen de Raskolnikov no fue casual ni fue producto de un villano y esto es lo que lo hace tan paradójico. Raskolnikov mata por una idea, por un principio. Se menciona, cerca de la mitad de la novela, que cuando era estudiante nuestro protagonista había escrito un artículo donde distinguía dos clases de hombres: los hombres comunes, que son quienes deben seguir las normas de la sociedad, y los hombres extraordinarios que son aquellos que tienen una finalidad superior. Son aquellos que tienen la potestad de forjar las leyes y, por así decirlo, el espíritu de una época. En el cumplimiento de su rol tan importante con la humanidad, ellos no están limitados por las leyes de una sociedad. Están por encima de ello y así se ganan, entre otras cosas, el derecho a matar.
El tema es recurrente en Dostoievski. ¿Qué pasa en un mundo que abraza el nihilismo? Es decir, si no hay valores dados y absolutos - Raskolnikov no cree en Dios - ¿de dónde vienen los que tenemos?. ¿Son productos de hombres tan podersosos que, de alguna manera, moldean todo un período de la historia? Raslkonikov no deja de admirar a Napoleón.
En fin, el solo hecho de plantearme este problema: ¿hubiera Napoleón matado a esa vieja? basta para demostrarme que yo no era un Napoleón.
La figura de Napoleón no es casual. Los que nos gusta la filosofía sabemos que Hegel consideraba que se daban en la historia ciertas personas que encarnaban de alguna manera el espíritu de superación de una época y llevaban a los pueblos hacia una mayor afirmación de la libertad. Napoleón y los ideales de la Ilustración Francesa era uno de sus ejemplos. En la filosofía hegeliana, estas personas debían necesariamente de desempeñar este papel, así lo exige el desarrollo de la vida de Dios.
Pareciera ser que Dostoievski acá pregunta, ¿a qué costo?. ¿qué precio debería pagar un hombre de esas características? ¿realmente está habilitado a todo? Raskolnikov cree que la prueba más grande de que él no es uno de esos hombres extraordinarios se encuentra en su remordimiento. El solo hecho de dudar de la moralidad de su acción lo hace darse cuenta que él también está bajo un mundo de valores que él no crea: donde matar a una vieja, sea lo que sea, es y siempre va a ser un crimen.
Por otro lado, uno tampoco puede evitar pensar en el Zaratustra de Nietzsche. Zaratustra es el hombre que viene después de la muerte de Dios y viene justamente a trasmutar todos los valores. La moral no está escrita en piedra, la escriben los hombres que afirman su voluntad de vivir y así aplastan a los débiles - como al cristianismo - que trae una moral servil, una moral de esclavos.
Me sorprendió mucho saber que Dostoievski no conocía a Nietzsche y que Nietzsche lo había leído tardíamente. En muchos momentos realmente parece que están dialogando. El hombre extraordinario de Dostoievski es para mí sin duda un superhombre Nieztscheano.
LA CAUSA DEL MAL Y SU RENDENCIÓN. LA RESURRECCIÓN DE LÁZARO
"Pero tu dime, supongamos que un hombre de cuarenta años abusa sexualmente de una niña de diez años. ¿Qué es lo que lo ha llevado a hacer eso?"
Es claro que a nuestro autor le preocupa el tema del mal. Lo tematiza hasta extremos que a veces resultan hasta incómodos de leer aún para alguien de nuestra época. Raslkonikov tiene conciencia moral. Esto lo atormenta y esto se evidencia en la fascinación que siente por Sonia y por su apego a los evangelios. La noche antes de entregarse, le pregunta si ella cree en la resurrección de Lázaro y le pide que le lea ese pasaje.
Creo que Dostoievski a través de sus personajes juzga una y otra vez a Dios. Le reprocha todo el tiempo el hecho de que se permitan todo tipo de atrocidades. Iván Karamazov le reprocha su religiosidad a su hermano Aliosha. Le dice que no la acepta. No puede aceptar un cielo donde todo sea perdonado y una madre pueda abrazar al abusador de su hija. Sencillamente ese es un paraíso en el que no quiere vivir. Aliosha no puede contestar desde lo racional.
Sobre el final de esta novela, Raslkonikov tiene una intuición y una experiencia de la misma clase. Esto ocurre por un personaje profundamente macabro dentro de la obra: Svidrigailov. Raslkonikov siente, sobre el final, una fascinación casi morbosa por él. No se confirma nunca, pero lo más probable es que Svidrigailov haya sido el asesino de su esposa, para casarse con Dunia, la hermana de Raslkonikov.
Svidrigailov representa la falta absoluta de remordimiento. Golpeaba a sus sirvientes, abusaba de las mujeres, y recibía visitas de los fantasmas de todas aquellas personas que estaba sospechado de asesinar. No le importaba. Se reía de la situación. Eran todas situaciones anecdóticas. Sobre el final de la obra, se da una de las escenas más perturbadoras. Una conversación entre ambos, donde Svidrigailov, quien está comprometido con una niña de dieciséis años que conoció en un burdel y a cuya madre sobornó con dinero, le cuenta en tono de risa a Raskolnikov como tuvo la oportunidad de abusar sexualmente de una niña de 9 años que se encontraba indefensa y refugiándose de una tormenta. Todo en la descripción es sencillamente macabro. La pregunta es nuevamente ¿es posible una vida con tanto nihilismo? ¿se puede vivir al márgen de toda moralidad? ¿ese es el hombre extraordinario que buscaba ser Raskolnikov?
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Hay mucho para conversar con Dostoievski. Este es solamente un pequeño bosquejo de los problemas que este autor constantemente nos plantea al enfrentarnos con las contradicciones de nuestra propia existencia y yo creo que lo logra con una maestría y una audacia que le son muy propias. No existen límites a los que no esté dispuesto llevarnos para enfrentarnos con lo más maravilloso, pero también con lo más terrible de nosotros mismos.
Si leiste Crimen y Castigo y te gustó, me encaría leer tu opinión.